¿Quién eres?

Soy Agus… y me dedico a juntar personas alrededor de una mesa, aunque a veces esa mesa esté en Japón.

No siempre me he dedicado a organizar viajes a Japón.

De hecho, durante muchos años mi mundo fue —y sigue siendo— una casa. Literalmente.

En 2015 convertí la casa de mis padres en un hotel, La Gastrocasa, en Gandia (Valencia), un proyecto gastronómico que hoy sigue vivo y abre sus puertas durante los meses de verano. Un lugar donde recibo a personas de todo el mundo para cocinar, comer y compartir. Siempre me ha gustado eso: ser buen anfitrión. Que la gente se sienta cómoda, cuidada, como en casa, aunque esté lejos de la suya.

Con el tiempo llegaron premios, reconocimientos y muchas historias bonitas. Pero, sobre todo, llegó una certeza: cuando algo te llena de verdad, siempre te pide ir un poco más allá.

Japón apareció en mi vida en 2014 y ya no se fue.

No solo por su comida —que es increíble—, sino por su forma de entender la vida: el respeto, el detalle, el silencio, el tiempo, el cuidado por las cosas pequeñas. Allí descubrí una palabra que me acompaña desde entonces: ikigai, tu razón para levantarte cada mañana.

Y entendí algo muy simple: mi ikigai estaba en viajar, cocinar, comer… y compartirlo con otras personas.

La Gastrocasa sigue siendo una parte fundamental de eso. Pero hubo un momento en el que sentí que quería llevar esa forma de entender la gastronomía y la hospitalidad más allá de mi casa. Quería compartirla también en otros países. Y Japón, de forma natural, fue el siguiente paso.

Así nació La Gastro por el mundo: viajes gourmet.

No me gusta definirme como guía. Prefiero pensar que viajo contigo como si fueras un amigo al que le enseño mis sitios favoritos.

Te acompaño, te ayudo a moverte, te facilito las cosas y te recomiendo lugares porque me gustan de verdad, no porque estén de moda o salgan en una lista.

Me gusta viajar en grupos pequeños, con personas curiosas, abiertas, muchas veces en momentos de cambio vital. Personas que no buscan solo vacaciones, sino una experiencia con sentido. Porque he visto una y otra vez cómo Japón, cuando se vive despacio y bien acompañado, recoloca cosas por dentro.

Hoy sigo haciendo lo mismo que hago en La Gastrocasa: crear espacios donde la gente se sienta a gusto, cuidada y conectada. Solo que a veces esa mesa está en Gandia… y otras en Tokio, en Lima o en Cádiz.

Si decides viajar conmigo, no te prometo un viaje perfecto. Te prometo un viaje honesto, bien pensado y vivido desde dentro.

Y eso, para mí, lo cambia todo.

Si estás aquí, quizá es porque compartimos ese deseo de descubrir el mundo desde lo más humano: la comida, la cultura y el encuentro con el otro.

Y si decides viajar conmigo, te prometo algo: no solo vas a conocer un país…

lo vas a saborear, sentir y recordar toda la vida.